jueves, 22 de enero de 2015

Creencias: su influencia en nuestra conducta





Uno de los obstáculos más comunes durante un proceso de Coaching lo representan las creencias limitantes del cliente.

Éstas suelen ser verdaderos impedimentos para permitirse cuestionar el status quo y reflexionar sobre ello.

Representan nuestras motivaciones o limitaciones para desarrollar las capacidades. Son "nuestras verdades" y la base sobre las que se inspiran nuestras conductas. Influyen de manera directa en cómo pensamos y actuamos. 

Son ideas que, en su momento, las aceptamos sin cuestionarlas y se han ido formando dentro de nuestros conceptos más arraigados. Vienen a partir de lo que nos han dicho, de lo que hemos vivido, de otras personas, educadores, padres, sus experiencias. Creencias a veces escondidas en nuestro inconsciente, de difícil identificación y acceso.

Lo curioso, es que en la mayoría de los casos convivimos con nuestras creencias sin saber realmente cuáles son y si aún nos son válidas. A menudo, en nuestras sesiones, nos encontramos con clientes que se aferran a creencias que les resultaron muy válidas en un momento dado, pero que en su situación actual resultan contraproducentes, o representan un bloqueo para su desarrollo o para alcanzar su meta con éxito, sin ser conscientes de ello.


Existen evidencias claras del poder que ejercen las creencias y un claro ejemplo de esto es el efecto placebo. En estudios realizados para comprobar la influencia de las creencias en la capacidad de curación, el componente de “creer” estaba presente tanto en las muestras que tomaron placebo como en las muestras que tomaron medicación. Quién no cree, es posible que ni con medicación consiga una mejoría.

Cuando una creencia se instala en nosotros de forma sólida y consistente, nuestra mente no tiene en cuenta las experiencias que no concuerdan con ella, directamente las inhibe para evitar la disonancia cognitiva.

Nuestras creencias pueden moldear, influir e incluso determinar nuestro grado de inteligencia, nuestra salud, nuestra creatividad, la manera en que nos relacionamos e incluso nuestro grado de felicidad y de éxito.

Albert Bandura, de la Universidad de Stanford, definió el concepto autoeficacia, en base a las expectativas sobre la propia eficacia como "la creencia que uno tiene acerca de su propia capacidad de hacer algo". 

Una muestra del poder de las creencias se ve reflejado en el llamado "Efecto Pigmalion" o "Profecía auto-cumplida". Lo que pensamos y esperamos de la gente influye en lo que la gente piensa y espera de sí misma. De la misma manera, lo que pensamos y esperamos de nosotros mismos, influye en nuestra forma de actuar.

Si a través de una conducta concreta, no conseguimos los resultados que queremos alcanzar, podremos replantearnos o cuestionarnos la creencia o creencias que la sustentan.

Conviene, por tanto, reflexionar, analizar, y contrastar, hasta qué punto las creencias que tenemos nos están ayudando o entorpeciendo en nuestra eficacia personal, y en este punto, un coach puede marcar la diferencia.

El primer paso sería detectar aquellas creencias que consideramos forman parte de nosotros. Una vez identificadas, valorar si representan una fortaleza o una limitación en nuestro día a día. Aquellas que hayamos identificado como limitantes las podremos someter a cuestionamiento, y decidir con respecto a su cambio, sustitución o eliminación.

A continuación podemos apreciar el grado de resistencia al cambio que se le otorga a las creencias comparadas con las ideas, opiniones, convicciones y dogmas.

"Las ideas se tienen, en las creencias se está”
José Ortega y Gasset


Las creencias se encuentran en la zona crítica de resistencia y habrá que hacer un buen trabajo de análisis, validación, cuestionamiento y desafío de las mismas si consideramos que sería oportuno realizar un cambio o eliminación de las mismas.

En el caso de optar por un cambio de creencias, existen varios métodos para ello.

En líneas generales, para realizar un cambio de creencia habría que someter a la creencia que queremos sustituir o modificar a una serie de cuestionamientos con una determinada dirección, que tienen como fin hacer que sea el propio sujeto el que vaya ampliando su mapa relativo a la creencia en cuestión. Una vez conocida la creencia hay que someterla a varios tipos de desafíos y plantearla de nuevo de forma positiva y tal y como el sujeto la desea e ir poco a poco realizando un tránsito entre la creencia a modificar y la imagen de la nueva que quiere adoptar.

Para ello, las siguientes preguntas nos pueden ayudar para identificar cambios en este nivel:

· ¿Por qué hago o haría las cosas?
· ¿Qué es lo importante para mí?
· ¿Por qué las cosas son así?
· ¿He elegido mis propias creencias?
· ¿He elegido mis propias creencias?
· ¿Creo realmente en lo que quiero creer?
· ¿Mis creencias actuales me están limitando o me están ayudando?
· ¿Son mías o sencillamente “se me han colado”?
· ¿En qué creencias quiero realmente creer...?
· ¿Cuáles considero que están caducas o ya no me sirven....?

Una vez identificadas, el siguiente flujograma muestra los pasos a seguir de manera ordenada.


EJEMPLOS DE CREENCIAS LIMITANTES - CUESTIONAMIENTOS
  • Debo trabajar duro para ganar dinero
  • Los hombres no lloran
  • No tengo fuerza de voluntad para…
  • No soy capaz de ...
    • ¿Qué te lo impide?
    • ¿Qué pruebas o evidencias tienes de ello?
    • ¿Qué cosas te hacen pensar eso?
  • Tengo que hacer esto por honor
  • La fidelidad está por encima de todo
  • La familia ...
    • ¿Qué te lleva a hacer las cosas por conceptos?
    • ¿Qué hay detrás de esa cortina?
  • Si intento montar mi propio negocio, puedo fracasar
  • Si fracaso seré el hazmerreír de todos
  • Si muestro afecto por X, se van a creer que soy débil y me tomarán el pelo
    • ¿Qué te hace creer eso?
    • El no mostrar el afecto ¿qué sentimientos te genera?
    • ¿Es esta sensación más poderosa que la que me provoca la creencia de mi debilidad?
    • ¿Con cuál de las dos sensaciones me quedo?
  • Todos los políticos son unos sinvergüenzas
  • Siempre que empiezo algo, no lo termino
  • Nunca tengo suerte con ...
    • ¿Qué te hace pensar eso?
    • ¿Todos?
    • ¿Siempre?
    • ¿Nunca?
    • ¿Ha habido excepciones en tu experiencia?
    • ¿Ninguna?
    • ¿Seguro?
  • La letra con sangre entra
  • Quien bien te quiere, te hará llorar
  • Más vale malo conocido que bueno por conocer
  • Lo que duele, cura
    • ¿Qué te hace creer que es así?
    • ¿lo cree todo el mundo?
Reflexionemos acerca de nuestras creencias. ¿nos están ayudando o entorpeciendo en nuestra eficacia personal? Es el momento de cuestionarlas, y en este punto, un coach puede marcar la diferencia. 

Contáctanos y te ayudaremos a identificar aquellas creencias limitantes sobre las que te gustaría reflexionar.

Fuentes:
- Bandura, 1999
- Bandura et al. 2003
- Zimmerman y col. 2005
- Salvador Carrión - PNL
- Hispamat psicología aplicada
- Steve Bavister - Amanda Vickers - Programación Neurolingüistica
- Anthony Robbins - Unlimitted Power
- J. Michael Hall - Creencias