martes, 20 de octubre de 2015

CNV I - Comunicación No Violenta: breves pinceladas

"De aquél a quienes algunos llaman tonto, otros dicen que sabe cosas diferentes"
R.Bebermeyer


Foto: Tomas Van Houtryve
La mayoría de nosotros hemos sido educados, desde la más temprana infancia, a partir de modelos educativos y patrones que inducen a competir, juzgar, demandar y diagnosticar; a anticiparnos con opiniones precipitadas y comunicar en términos moralizadores sobre aquello que está considerado como “bien” o “mal” en las relaciones humanas. La forma en la que hemos sido educados se refleja asimismo en la manera de conducirnos, de mostrar nuestras preferencias y de hacer nuestras particulares elecciones personales. En el mejor de los casos, el modo habitual que tenemos de pensar y de hablar suele frenar la comunicación y puede crear malentendidos o frustraciones que no comprendemos cómo se generaron.

Pese a que quizá no consideremos "violenta" nuestra actitud al hablar, a menudo lo que deseamos transmitir está cargado de emociones y la intención de aquello que se expresa se pueden tornar más defensiva que comunicativa (casos en los que, por ejemplo nuestras palabras ofenden o hieren tanto a los demás, como a nosotros mismos). En estos casos, nuestras palabras se convierten en medios defensivos, de huída o de ataque, ante los juicios y las críticas de otras personas. Nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás principalmente obedece a reacciones habituales y automáticas, aprendidas desde la niñez que son características de la cultura en la que crecimos. Es probable incluso que este condicionamiento cultural nos lleve a desviar la atención de la idea que se quiere comunicar o la necesidad que se tiene en el momento, realizando a una descarga temporal de la tensión a través de lo que finalmente se comunica al otro.
Foto: Heque Baeza
A través de estas reflexiones, Marshall Rosenberg, quien desarrolla un programa educativo en cuanto a Comunicación No Violenta (CNV), llega a la convicción de que la creación de un mundo pacífico implica la eliminación de un lenguaje que cree culpa, vergüenza, juicios, crítica, y exigencias que contribuyan a la violencia en las relaciones humanas.
La CNV es una metodología que utiliza herramientas prácticas para mejorar la comunicación, reducir conflictos y aumentar la comprensión y la conexión entre las personas. Involucra a la persona en un proceso de reflexión y aprendizaje relacionado con cómo nos comunicamos habitualmente y cómo podemos hacerlo de un modo más efectivo y coherente con nuestros valores, a la vez que permite reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás. Se trata de un re-aprendizaje de comportamientos culturalmente arraigados, adquiridos durante toda una vida.
No se trata solamente de trabajar el área del lenguaje, si bien es por donde se comienza: por usar el lenguaje de diferente manera y replantearse la forma en que pensamos y percibimos las personas y situaciones que nos rodean. Sin embargo, con el tiempo, la práctica de la CNV también cambia nuestra forma de sentir, pensar y responder ante las cosas. Nos pone en mejores condiciones para resolver los conflictos antes de que comiencen y genera estados de mayor tranquilidad en nuestras relaciones. Con el tiempo se convierte en una forma natural e instintiva de comportamiento, y de percepción del mundo.
Esto no significa que haya que suprimir las emociones, sino de que podamos ser más auténticos con nosotros mismos y con la forma en la que nos relacionamos con los demás. Al ponernos en contacto con nuestros sentimientos, con lo que queremos y lo que necesitamos, alcanzamos un mejor conocimiento propio y una mayor comprensión de nuestros comportamientos y actitudes.

La CNV contempla cuatro pilares básicos:

Una parte de la CNV consiste en expresar de manera muy clara, ya sea verbalmente o por otros medios, información sobre estos cuatro componentes.
Otro de los aspectos consiste en recibir información de otras personas sobre esos mismos cuatro componentes. Esto lo podremos hacer percibiendo primero lo que ellos observan, sienten y necesitan, y descubriendo después en qué enriquecerá su vida recibir lo que nos piden.
Un ejemplo para ilustrar estos cuatro pilares:
"Una madre encuentra en la sala de estar una bola de calcetines de su hijo adolescente debajo de la mesa y tres al lado del televisor, lo que provoca su enfado".
Una primera forma de expresarse podría ser:
Foto: Mansoor Akeel Al Ghanim
"Félix, estoy harta de ver la sala de estar desordenada, eres un desastre con tus cosas y vas dejando todo tirado por todas partes, recoge inmediatamente si no quieres quedarte sin tele después de cenar".
En este tipo de comunicación:
ü  Se está evaluando a Félix (eres un desastre),
ü  Se está valorando una situación (la sala de estar está desordenada)
ü  Se amplifica la situación (todo tirado por todas partes vs calcetines debajo de la mesa y al lado del televisor)
ü  Ordena en lugar de hacer una petición (recoge inmediatamente)
ü  Amenaza en caso de no cumplir con la orden
ü  No expresa sus necesidades desde sus sentimientos (me molesta que en las zonas comunes haya calcetines sucios en el suelo y me gusta que en estas zonas haya orden)
Otra, más efectiva, empática y que estaría poniendo en práctica los aspectos del proceso que contempla la CNV podría ser:
"Félix, me molesta ver dos calcetines sucios hechos una bola debajo de la mesa y otros tres al lado del televisor, porque me gusta tener más orden en las habitaciones de la casa que compartimos. ¿Podrías recogerlos y echarlos al cesto de la ropa sucia, por favor?"
En este caso podemos observar:
ü  Se están describiendo los hechos sin evaluación (veo dos calcetines sucios .....)
ü  Se está expresando un sentimiento (me molesta...)
ü  Se expresa una necesidad (me gusta tener más orden en las habitaciones...)
ü  Hace una petición (recoger y echar en el cesto de la ropa)
Iremos profundizando en próximos posts sobre cómo ir desarrollando habilidades en cada uno de estos pilares de la CNV.
De momento, os pasamos unas breves claves para que podáis comenzar a practicar estos cuatro pasos:

Hay una frase típica que no hemos dejado de escuchar a lo largo de nuestra vida "Este mundo es cruel y para sobrevivir también hay que ser cruel". Con humildad disentimos con este punto de vista. Somos actores en primera persona de lo que es el mundo en el que vivimos y, como tales, tenemos la capacidad de cambiarlo. Si somos capaces de hacer el cambio en nosotros mismos, podremos cambiar lo que nos rodea, y este cambio comienza por nuestro lenguaje y nuestras formas de comunicarnos. Este es un gran primer paso.
Fuentes:
DianaLeafeChristian.org • EcovillageNews.org • Diana@ic.org • 828-669-9702 - Traducido y compartido por KanAwen. Ecoaldea en el Valle de Biert-Girona. www.kanawen.org - info@kanawen.org
Comunicación no violenta - un lenguaje de vida - desarrolla habilidades para relacionarte en armonía con tus valores - Marshall B. Rosenberg, Ph.D