miércoles, 5 de octubre de 2016

CNV VII - Aprendiendo a pedir

Foto: Ricard67
Hasta aquí, hemos visto los tres primeros componentes de la CNV: observación, sentimientos y necesidades. Estas tres primeras fases nos están enseñando a practicar un modelo de comunicación que evita la crítica, el análisis, buscar culpables..., y que propicia la comprensión y la empatía.
En este post trataremos del cuarto componente del proceso que se ocupa de lo que nos gustaría pedir a los demás de manera constructiva, sin exigencias, con sinceridad, expresando la necesidad que hay detrás de nuestra petición.
Como bien sabemos, el uso del lenguaje de manera positiva es clave para que nuestras peticiones se consideren y se comprenda qué es lo que pedimos y por qué lo pedimos.
Si utilizamos peticiones negativas, éstas provocarán resistencias en la persona que las recibe.
Un ejemplo claro de comunicación negativa: Una mujer, cansada de que su marido dedicase tantas horas al trabajo le pidió "que no trabajase tanto”. El marido pudo haber entendido que estaba dedicando demasiadas horas al trabajo y pocas a sí mismo, y que su mujer se preocupaba por su salud física y mental, por lo que decidió inscribirse en un torneo de golf. En realidad, lo que su mujer quería era que pasase más tiempo con ella y con la familia. La comunicación en este caso se estableció de manera negativa, ya que la mujer expresó lo que “no quería” (que trabajase tantas horas), en lugar de expresar lo que deseaba: que su marido dedicara más tiempo para estar con ella y con la familia.
Esto suele ocurrir a menudo cuando se manifiesta lo que no se quiere, sin definir claramente lo que sí se desearía conseguir.
En este sentido, además de emplear un lenguaje positivo, también conviene evitar las frases de sentido vago, abstracto o ambiguo. Como por ejemplo: Una familia ha terminado de cenar y al mayor se le ha llamado la atención porque está chateando con sus amigos a través del móvil, y se le pide que deje el móvil en la entrada. Cuando terminan de cenar, el hermano mayor comienza a recoger la mesa y se le dice al pequeño: "Ayuda a tu hermano", y el pequeño lo que hace es traerle el móvil a su hermano. Esta petición no era concreta y para el pequeño "ayudar" era darle su preciado móvil, no que contribuyese a quitar la mesa de la cena.
Foro: José Martín
El uso de este tipo de lenguaje vago o abstracto suele enmascarar juegos interpersonales, como ocurre en el caso de una pareja en el que la mujer le dice al marido "lo que yo quiero es que me dejes ser yo misma"; a lo que le replica: "¡pero si ya lo hago!", y ella insiste: "No, no lo haces". Al pedirle que se exprese en un lenguaje de acción positiva le resultó difícil encontrar la forma de expresar lo que quería decir: "Quiero que me concedas la libertad de crecer y ser yo misma". Esta petición sigue siendo poco concreta y es probable que acabe por provocar una respuesta defensiva de su marido. Al hacer un nuevo intento dijo: "lo que quiero es que me digas con una sonrisa que lo que hago está bien, es decir, que respetes la forma en la que hago las cosas".
También se suele dar el caso de que lo que se pide no es exactamente lo que se quiere pedir, como le ocurrió a un padre que le pedía a su hijo "que empezase a demostrar un poco más de responsabilidad". Al intentar reformular su petición de manera más concreta y definiendo qué es lo que él entendía por "demostrar responsabilidad", reconoció que, aunque no sonaba bien, lo que realmente quería era que su hijo hiciera todo lo que se le pedía sin rechistar. Al analizar su deseo se dio cuenta de que lo que pedía era obediencia en lugar de responsabilidad.
La utilización de un lenguaje vago, aumenta la confusión interna de las personas que lo reciben.
M. Rosenberg ilustra, a través de un ejemplo, cómo a menudo lo que contribuye en gran manera a las frustraciones y malestar emocional de las personas que asistían a su consulta por depresión era que ellos mismos no supieran qué querían de los demás.
Foto: Kazunori Nagashima
MR:               ¿Qué es lo que usted quiere y que ahora no está recibiendo?
Paciente:         No sé qué quiero.
MR:                 Suponía que iba a decir eso.
Paciente:         ¿Por qué?
MR:                Sostengo la teoría de que nos deprimimos si no conseguimos lo que queremos, y que no lo conseguimos porque nunca nos han enseñado a obtener lo que queremos. En cambio, sí nos han enseñado a ser buenos niños y buenas niñas, a ser buenos padres y buenas madres. .... Pero si quiere sentirse mejor, le conviene aclarar qué le gustaría que hicieran los demás para que su vida sea más satisfactoria.
Paciente:       Lo único que deseo es que alguien me quiera. No es mucho pedir, ¿no?
MR:               Es un buen comienzo. Ahora quiero que me diga qué le gustaría que hicieran los demás para satisfacer su necesidad de ser querida. Por ejemplo, ¿qué podría hacer yo en este momento?
Paciente:         Bueno, usted sabe...
MR:            No estoy seguro de saberlo; desearía que me dijera claramente qué le gustaría que hicieran los demás para que usted se sienta querida de la manera que quiere.
Paciente:         Esto es muy difícil.
MR:              Sí, ya sé que es difícil hacer peticiones concretas. Pero piense que todavía es mucho más difícil para los demás responder a nuestra petición si ni siquiera nosotros lo tenemos claro.
Paciente:         Comienzo a ver claro qué quiero que hagan los demás para satisfacer mi necesidad de ser querida, pero me da vergüenza decirlo.
MR:                Sí, ya sé que a menudo da vergüenza decirlo. Entonces, ¿qué le gustaría que hiciera yo o que hicieran otras personas?
Paciente:       Si me pongo a pensar en serio sobre qué es lo que pido cuando pido ser querida, me parece que lo que quiero es que los demás adivinen mis deseos antes de que yo misma los conozca. Y que lo hagan siempre.
MR:                 Le agradezco que se haya expresado con tanta claridad. Espero que ahora comprenda que difícilmente encontrará a la persona que satisfaga su necesidad si esto es lo que pide.
Como estamos viendo, es más común de lo que creemos que se hagan peticiones sin saber muy bien lo que se está pidiendo, o sin saber expresarlo debidamente. En importante tener en cuenta que, siempre que le decimos algo a una persona, le pedimos algo a cambio. En ocasiones puede tratarse simplemente de una conexión empática, una mera corroboración verbal o no verbal de que nuestras palabras quedaron claras, o tal vez sólo pedimos sinceridad: queremos conocer la reacción sincera de la persona que nos escucha ante nuestras palabras. A veces, incluso alguna acción que esperamos que satisfaga nuestras necesidades. Cuanto más claros nos mostremos con respecto a lo que esperamos de la otra persona, más probabilidades tendremos de que se satisfagan nuestras necesidades, a la vez que más transparente será la forma de relación con el otro y con nosotros mismos en lo que respecta a nuestro diálogo interno.